La vida se va en menos de lo que dura el retraso de sentir la
gota luego de humectar tu mejilla al caer desde tus ojos. ¿Quién siente
júbilo al cambiar llaves de castillos de sueño por el estrepitoso choque
contra la rutina, que los tiene improvisando para aprovisionarse de lo
elemental? Así cambia la vida.
La sorpresas del
azar, que te pone en el lugar del otro, aquel que todo lo sufre, todo lo
avergüenza y nadie le ayuda. Designios del destino, intenciones de la
suerte .
El sol no quiere interferir y el techo del
techo es de nubes oscuras; mientras tus súplicas de lamento son
murmullos para un sordo y las cosas se mantienen inmóviles, fijas en el
suelo por el peso de la ausencia de vida. Todo cambió en un pestañar, pues
para tener el momento más oscuro solo basta cerrar los ojos un instante.
Dispersos se esconden en el olvido los recuerdos destrozados, ya has
empezado a olvidarte del brillo de ellos, como de la cuenta de los días
perdidos, mirándolos, ayudado tan solo por espejos de lágrimas.
Aún así, es momento de salir, cubrir a tus hombres. Pues para que ella
no haya quedado donde quedó, su legado deberá conocer los lugares donde
ella no pudo alcanzar aún.
Por siempre juntos.
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